El abuso de Poder hecho por el Frente Amplio en sus años de gobierno

Hechos 08 de septiembre de 2022 Por Fernando Caride Bianchi
La adopción de tácticas y estrategias en la utilización del Poder por parte del FA durante sus administraciones indican claramente que para éste el Poder no es un medio para un fin, sino un fin en sí mismo. El manejo del terror y las prebendas, así como el uso y abuso que hizo de él, así lo indican claramente.
PUÑO

Al Frente Amplio en particular y a la gran mayoría de sus dirigentes en general, no les ha sido nada fácil digerir el hecho de la pérdida del Poder. Quince años de su ejercicio total, sin un control eficaz, muchas veces por dificultades de tipo institucionales y otras muchas por haberle ganado a la oposición de aquellos años una especie de desánimo que se convertía en inoperancia en muchísimas oportunidades.

Durante esos años de gobierno el Frente Amplio ejerció el Poder prácticamente en forma absoluta. Y lo hizo siempre mediante la utilización de tácticas y estrategias en las cuales la ética y la moral no tuvieron mucha incidencia.


La prensa, en aquellos años, contribuyó y mucho para consolidar el ejercicio todo poderoso del Poder que insuflaba a los dirigentes del FA. La gran mayoría de los periodistas profesaban su ideología ejerciendo a sus anchas el “periodismo militante” y muchos otros sucumbían ante un régimen prebendario que repartía, sin ningún tipo de moral, beneficios económicos de variados tipos a todos aquellos que colaborasen con su proyecto político. Y esa colaboración casi siempre fue activa, con acciones y hechos concretos a favor del gobierno, pero muchas otras, simplemente consistió en “callar”, en mirar para el costado.

Respecto del tema de la complicidad de los grandes Medios de Comunicación, nos hemos referido a los periodistas, a los trabajadores. Pero los dueños de esos medios no se quedaron atrás en cuanto a contribuir con aquellos casi súper poderes de que gozó el Frente Amplio en el gobierno. Efectivamente, también aquí fue utilizada la combinación de las políticas del terror y las prebendas. Y los dueños de los medios entendieron claramente el mensaje que daba el gobierno: “los permisos pueden ser revocados y los avisos publicitarios del estado son una fuente de ingresos de la que es muy difícil prescindir”. Y ante estos hechos pasaron a ser “colaboracionistas” de un régimen que en los hechos los tuvo permanentemente bajo amenaza.

En la Administración Pública, el Frente Amplio también gozó de plenos poderes para gobernar. No solamente los derivados del Orden Jurídico, sino de aquellos que tienen su origen en una forma de ejercicio del Poder que se resume en aquella célebre frase pronunciada por José Mujica: “lo político está por encima de lo Jurídico”. Y en este concepto fue que se fundamentaron los múltiples desmanes y abusos que el Frente Amplio realizó dentro de la Administración mientras fue gobierno.

Esta forma de ejercer el Poder en la Administración, lamentablemente fue acompañada por un sinnúmero de funcionarios militantes frenteamplistas, que sintieron que había llegado su hora. Y en tal sentido no tuvieron ningún prurito en ser parte, de ser el “brazo armado” de los nuevos jerarcas frentistas. Jerarcas que muchas veces contaron con la complicidad de los mandos medios, que en aquello años muchos no eran de su preferencia política, mediante la utilización de dos métodos fundamentales: el terror persecutorio y las prebendas funcionales. Y de esta forma neutralizaron todo tipo de oposición interna dentro de la Administración, asegurándose total libertad para el ejercicio del Poder.

La frutilla de la torta de lo dicho en el párrafo anterior, es la actuación del Sindicalismo. Totalmente jugado al co-gobierno, a las prebendas y a la futura carrera política dentro del Frente Amplio, por parte de sus miembros. Como dirían los guerreros “enterraron el hacha” y se dedicaron a llenarle el ojo a sus afiliados con algún que otro paro parcial y movilizaciones generalmente intrascendentes. Las pocas medidas gremiales fuertes que fueron tomadas durante los gobiernos del Frente Amplio, obedecieron a conflictos políticos entre distintos Sectores dentro del mismo Frente Amplio.

En cuanto a la Justicia, en los quince años de su gobierno, al Frente Amplio no le tembló el pulso, ni siquiera sintió rubor, en utilizar las mayorías parlamentarias que siempre tuvo para engendrar un Sistema de Justicia, a partir de la reforma del Código de Proceso Penal y de la creación de la Fiscalía General de la Nación, que le posibilitará, mediante el nombramiento del personal y jerarcas adecuados, si bien no manejar la Justicia a su antojo, tener un grado de incidencia tal, que les diera tranquilidad para que, por decirlo delicadamente, “lo político estuviera por encima de la jurídico”. De ahí la enorme cantidad de actos de corrupción cometidos en esos años, de los cuales la gran mayoría siguen impunes.

En cuanto a lo ético y lo moral el Frente Amplio se ocupó de construir un Relato que legitimara todas sus acciones pasadas, presentes y futuras. Y así fue que desde lo institucional, desde los Organismos encargados de la Educación en el país y hasta a través de la utilización de la ley como instrumento para la elaboración de dicho Relato.

Así fue que se legisló estableciéndose que la Dictadura se inició en 1968, en plena democracia y muchos desprevenidos se preguntarán, pero ¿para qué les sirve institucionalizar esa mentira? La respuesta es sencilla y a dos puntas. En primer lugar legitiman las acciones terroristas realizadas o apoyadas por dirigentes del Frente Amplio, en contra de las instituciones y de la Democracia en esos años. Y en segundo lugar se ensancha enormemente la puerta al régimen prebendario de las “pensiones reparatorias” y demás beneficios ilegítimos, que hoy paga el BPS a quienes atentaron contra la República.

Quedó claro que para el Frente Amplio el Poder no es un medio para un fin, sino un fin en sí mismo. Y de ahí su falta de escrúpulos, su falta de apego a las instituciones, al Orden Jurídico. Su poco respeto hacia los individuos sus libertades y sus derechos.

Su objetivo es detentar el Poder, un Poder que con su accionar lo convierten en espurio, inmoral y anti ético. 

A pesar de haber ejercido el Poder de esta manara. A pesar de que pensaban que justamente ese uso y abuso del Poder era lo que posibilitaría su permanencia en el gobierno, la ciudadanía en los comicios de 2019 les dijo “Basta”. 

Muchos ciudadanos se dieron cuenta que el “Paraíso de Libertad” que les prometía el Frente Amplio, se basaba en la limitación de muchas libertades de los individuos.

También entendieron que la idílica idea de una Sociedad igualitaria propuesta por el Frente Amplio, se instrumentaba fundamentalmente a partir de la creación arbitraria de más desigualdades.

Otros tantos comprendieron que en quince años de gobierno del Frente Amplio, en materia de Educación, sus dirigentes se dedicaron a llenar el ojo con cifras mientras que los resultados eran cada vez peores. Y que simultáneamente a la caída del nivel de la Educación Pública, ellos mandaban a sus hijos a que se formaran en la Enseñanza privada.

Que el combate a la Pobreza que profesaban, no era otra cosa que la institucionalización de aquella. Que lo que se hacía no era combatir a la Pobreza, sino en todo caso el combate a cierta riqueza, sobre todo a la no “compañera”.

También muchos entendieron que la lucha contra ciertas discriminaciones que llevó a cabo el Frente Amplio, fue a partir de la imposición de otras nuevas discriminaciones.

Otros simplemente se cansaron de hipotecar su libertad de acción y pensamiento en aras de la obtención de migajas prebendarias. Prefirieron la dignidad con estrecheces a la genuflexión con holgura.

Finalmente decir que esperamos que el actual gobierno de la Coalición Republicana, pueda cumplir con los cambios que la ciudadanía. que confió y le otorgó esa responsabilidad, tuvo en cuanta a la hora del voto. 

Y que al accionar del Gobierno no le sea aplicable la frase acuñada por el escritor, periodista y pensador español Federico Jiménez Losantos respecto de los gobiernos liberales “Para que no le hagan lo que siempre le hacen, nunca hacen lo que deben hacer”

Fernando Caride Bianchi

Abogado y Escribano. Un citadino devenido productor rural. Hombre orquesta en el campo. Amante de la historia y los temas políticos. Oriental, Hispano y tributario de la Civilización Cristiana Occidental. Cuando el trabajo lo permite, me escapo con la pluma y el papel. Espadachín del sentido común y esgrimista del mandoble.
Editor de Confidencial.

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