Esta canilla la abrimos todos

Hechos 06 de julio de 2023 Por Heraclio Labandera
La crisis del agua que hoy toca a Montevideo, es un problema viejo en el país. La falta de inversión en las fuentes de agua dulce, una seca de años en las vertientes hídricas de los cursos que alimentan a la capital y una recurrente preocupación por descubrir el mundo desde el ombligo de Montevideo, se conjuntaron para detonar la crisis que hoy hace tanto ruido. Que este problema sea una lección.
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La prospectiva es la disciplina que analiza el futuro; lo que ocurrirá. Debiera llamarse en castellano simple, futurologia, pero el término es poco adecuado debido a que tiene aroma de literatura fantástica, lo que hipoteca su importancia y consideración. Una bobería de las habituales en el uso conceptual del idioma, pero los dados están echados de esa manera. Así las cosas, la prospectiva debiera ser el sustento ideológico de todo plan estratégico, siguiendo la antinomia de táctica versus estrategia. En materia de recursos naturales el país requeririía diseñar estrategias para 50 años, al menos, que en el pasado de cualquier Nación es un segundo en el reloj de la historia y abarca suerte y vida de una generación, al menos. En esta cuestión del agua, que como en tantas otras cosas de un país improvisado con mucha suerte, el ambiente se llena de ruidos después de cien advertencias de años y de personajes de todos los partidos, teniendo tantos recursos al alcance de la mano. Uruguay provoca un coro de cuestionamientos, montado sobre cursos y fuentes hídricas, cuando en tantos otros sitios del mundo el agua es un bien escaso. El caso más conocido sería el de Israel, que ha desarrollado verde en tierra árida, pero ahora se suman Arabia, Omán y otras monarquías del Golfo, que están invirtiendo hace casi dos décadas cuantiosos recursos en sacar agua del mar y el océano para hacerla bebible para humanos. Ese "milagro" no es por generación espontánea sino por un diseño estratégico del futuro. En eso radican las políticas de Estado, que mantienen un rumbo a lo largo de diferentes gobiernos de turno. Este es el debe que tiene Uruguay y es necesario modificar. Está canilla la abrimos todos: los políticos y también los ciudadanos de a pie que vivimos del mito en la burbuja del "país sin desastres naturales", por no creer necesario reclamar por estos temas a los dirigentes políticos, y obligarlos a pensar sin el rédito electoral como frutilla de la torta. Hoy discurrimos por un desastre muy grave. Es momento de madurar y procurar políticas sobre un diseño estratégico y no con el planito táctico de siempre, el que nos deja en la zona de confort y no nos saca del empate. Es necesario comenzar a pensar el país para el próximo medio siglo.

Heraclio Labandera

Periodista y autor. Corresponsal de publicaciones extranjeras, agencias internacionales de noticias. Ha trabajado para diarios, semanarios, revistas, radio, televisión y redes. Escribe sobre política y economía. Autor de libros sobre ética, pensamiento e historia. Eterno curioso. Editor de Confidencial.

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